Lo que más me gustó, sin duda alguna, la puesta en escena, la escenografía de Zefirelli es sencillamente magnífica como podéis apreciar en estas imágenes
Aunque no he conseguido imágenes de las dos fiestas que se celebran, realmente parecía que detrás de la vidriera había un jardín de verdad. Esto puede hacerse porque el escenario es enorme y tiene una profundidad importante, además como está escalonado en varias áreas y un poco inclinado, la imagen es perfecta desde cualquier lugar.
La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla también me pareció estupenda, dirigida por Pedro Haffner, y gracias a la acústica, la música te envolvía y acompañaba.
En cuanto a los cantantes, reconozco el mérito de Norah Amsellen y Teodor Ilincai, aunque reconozco que me gustó más este último, quizás porque parecía que tenía más volúmen (que me perdonen los entendidos).
En líneas generales, aunque a veces se me hizo un poco pesadita, ya que tampoco soy tan aficionado a la música clásica, creo que es una buena experiencia e intentaré ver Turandot cuando vuelva.

