Si seguimos con comida, me gusta particularmente el olor de los pimientos asados o el del pan recién hecho, me evoca al hogar, a momentos felices.
También me agrada el de la tierra mojada cuando acaba de llover, parece que algo renace, que vuelve a la vida. Y por supuesto, cuando llega la primavera aquí en Sevilla, no hay nada como pasear bajos los azahares en flor, la sensación de bienestar que te invade es inmediata.
¡¡Es curioso como funciona nuestra memoria olfativa!!